De las cabañas a los telares locales
Después de la esquila, los vellones descienden hacia lavaderos, cardas y husos accionados por manos precisas. Visitar estos pequeños talleres enseña a valorar la logística silenciosa que transforma fibra cruda en hilos cálidos, manteniendo ingresos locales. Seguir la ruta completa, desde cabañas de verano hasta salas de tejido, hace visible una economía que camina y respira, construida con pasos cortos, acuerdos justos y paciencia cotidiana.